Saturday, April 12, 2014

               Emociones y Aprendizaje: Una Combinación de Interés  Pedagógico

                                                                                                                                 Por Josué Martinez
   


     El ser humano es un mar de emociones, las cuales se ven afectadas por la diversas influencias tanto internas como externas en los procesos de aprendizaje; considerar al estudiante como un objeto pensante y cambiante en cuanto a sus estados de ánimo y emociones diversas permite al docente aplicar estrategias y planear su labor profesional para que los objetivos del aprendizaje puedan darse correctamente en cada uno de ellos. En este estudio se darán pautas que relacionan la importancia de las emociones en los procesos de aprendizaje y cómo es posible encausarlas en el bienestar y la construcción educativa de los estudiantes.

El Concepto de “Emoción”
     Según la Real Academia de la Lengua Española (2001), la emoción es la “alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática”. Añade también que es el “interés expectante con que se participa en algo que está ocurriendo”.


 Responsabilidad de las Emociones y el Afecto
     Para Thoumi (2003), la emoción es una función del cerebro y de la inteligencia. Es el punto de intersección entre la mente y el cuerpo, se experimenta físicamente, pero es el resultado de una actividad mental. La emoción y la relación social están gobernadas por las estructuras del sistema límbico más que por cualquier otra parte del cerebro. Las emociones son estados afectivos subjetivos que hacen que nos sintamos de alguna forma inconformes o contentos.

¿Cómo Trabajan las Emociones en los Procesos de Aprendizaje?
   

  LeDoux(1994, citado por Jensen, 2004) afirma en primer lugar, que las emociones dirigen la atención, crean significados y tienen sus propias vías de recuerdo (p. 104).

     La OCDE (2007) habla del “cerebro emocional”, refiriéndose al sistema límbico (las amígdalas y el hipocampo, junto a otros componentes), “en situaciones de excesivo estrés y temor, el juicio social y el desempeño cognitivo sufren debido a las concesiones de la regulación emocional, incluyendo las respuestas a la recompensa y al riesgo” (p. 98). Añade además, que el aprendizaje es un intercambio multifacético entre los elementos cognitivos, emocionales y fisiológicos.
Las emociones son partes poderosas e inevitables de la vida y del aprendizaje, el manejo de las emociones propias es una de las destrezas o habilidades clave para ser un aprendiz eficaz. La regulación emocional afecta factores complejos que van más allá de la simple expresión de la emoción; las emociones dirigen (o interrumpen) los procesos psicológicos, como la habilidad de enfocar la atención, resolver problemas o mantener relaciones. (Cole, Martin y Dennis, 2004. Citados en OCDE, 2007).

     Según un estudio realizado por el MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts. Citado por Escuela 20, s.f) las emociones funcionan como espectros y afectan de manera peculiar el rendimiento general de las personas, estas son:
  1. Ansiedad-Confianza
  2. Aburrimiento-Fascinación
  3. Frustración-Euforia
  4. Animado-Desanimado
  5. Terror-Encantamiento

     Por su parte, Greembreg (citado por Sánchez, 2009) propone herramientas para los maestros, que permiten la orientación necesaria en las realidades emocionales que presentan los estudiantes en su entorno educativo. Nombra cinco rasgos a tener en cuenta:
  • Ayudar a los niños a calmarse
  • Aumentar la conciencia de los estados emocionales de los demás
  • La necesidad de hablar de los sentimientos para resolver los problemas interpersonales.
  • Desarrollar la capacidad de pensar y planificar en forma anticipada el modo de evitar situaciones difíciles.
  • Considerar los efectos de nuestra conducta en los demás (implica la empatía y la relación interpersonal).

     También transmite cuatro ideas fundamentales para que los maestros tengan en cuenta:
  • Los sentimientos son señales (que pueden provenir tanto del interior como del exterior), que proporcionan información relevante de uno mismo (sobre lo que necesita o desea), o sobre los demás (sobre lo que necesita o desea el otro).
  • Las emociones son señales.
  • Proporcionar herramientas que los niños puedan llevarlas a la práctica ( ya que muchos de ellos tienen temor a sus sentimientos y no pueden separarlos de su conducta).
  • Ayudar a los niños a diferencias entre sentimiento y conducta.

     Según los estudios de Menecier (2004), Hay cuatro niveles en los que los estados emocionales pueden afectar el aprendizaje:

  1. En una etapa Inicial (predisposición, motivación, interés).
  2. En una etapa intermedia (perseverancia, persistencia, regularidad del estudio).
  3. En una etapa de obstáculos (manejo de las dificultades, de la frustración o de la adversidad).
  4. En una etapa final (equilibrio emocional en el examen de nuestros conocimientos o en la aplicación de los mismos).
    Dentro del contexto de la educación cristiana, este tema de las emociones cobra y tiene una importancia vital en los procesos y metodologías pedagógicas, como un ejemplo destacado podemos referenciar lo que White (2009) comenta sobre la actitud de Jesús y las emociones humanas, su apreciación y aplicabilidad en su enseñanza del evangelio.
Al mirarlos con esperanza, inspiraba esperanza. Al saludarlos con confianza, inspiraba confianza. Al revelar en sí mismo el verdadero ideal del ser humano, despertaba el deseo y la fe de obtenerlo. En su presencia las almas despreciadas y caídas se percataban de que seguían siendo seres humanos, y anhelaban demostrar que eran dignas de su consideración (p. 72).

     El maestro de maestros nos da ejemplo de su obra y podemos percibir como las emociones que él transmitía generaban no solo nuevos aprendizajes sino cambios significativos en la vida de las personas. Como parte importante de las orientaciones de las emociones hacia un estado ideal de aprendizaje se puede destacar el siguiente párrafo.
Por indicación divina se recitaban también los mandamientos dados en el Sinaí, con las promesas del favor de Dios y el relato de los milagros que había hecho para libertarlos, en cantos acompañados de música instrumental, a cuyo compás marchaba el pueblo mientras unía sus voces en alabanza. De ese modo se apartaban sus pensamientos de las pruebas y dificultades del camino, se calmaba el espíritu inquieto y turbulento, se fijaban en la memoria los principios de la verdad, y la fe se fortalecía. (White, 2009, p. 37).  

     En la Santa Palabra de Dios (Gal 5:22) se menciona el “dominio propio” como uno de los frutos del Espíritu Santo en la vida del cristiano, el cual le ayuda a controlar las emociones, no dejando que sean éstas las que lo controlen, ayudandole a encausarlas en el aprovechamientos de las experiencias de la vida, en el progreso personal y el servicio a la causa de Dios. La vida de Jesús está llena de ejemplos donde las emociones le embargaban, como cuando lloró frente al sepulcro de uno de sus más allegados amigos, Lázaro; cuando entraba triunfal a Jerusalén vitoreado por la multitud, o cuando se encontraba angustiado llegando a la hora de ser apresado por los judíos y sudaba gotas de sangre, aun en la misma cruz que fue levantado, las emociones fueron controladas para dar cabida al dominio, a la confianza y a la fe en su padre celestial.
     No es posible vivir sin emociones, ellas forman parte de ser humano, le ayudan a sentirse valioso, vivo y único en la naturaleza, saber aprovecharlas para la construcción de un carácter solido es fundamental para cada individuo.


A manera de Conclusión
     Como diría Platón: “todo aprendizaje tiene una base emocional”. En el precioso arte de enseñar y orientar en educación, las emociones van de la mano con los éxitos o fracasos de los estudiantes en su formación educativa, las emociones influyen ya sea positiva o negativamente en el aprendizaje, por lo tanto debe comprenderse  los diferentes conceptos tanto físicos como psicológicos de las mismas, con la intencionalidad de aprovecharlas para lograr los objetivos de la enseñanza-aprendizaje.
    El maestro mismo debe utilizar su propias emociones de manera inteligente, controlada y estratégicamente planeadas, para ser un gran motivador, encausador, mediador y orientador de las circunstancias y contextos en que sus estudiantes se ven envueltos, debido a sus emociones: dejar pasar por alto una realidad presente tan significativa, es ignorar que el ser humano es capaz de lograr grandes hazañas, descubrir inmensos misterios y alcanzar innumerables objetivos, que posee gran fuerza de carácter, tal valentía y osadía, y llegar hasta lugares impensables, conquistar cimas inexpugnable: de todo ello es capaz y mucho más, tan solo por su riqueza emocional, por la debida motivación y control de las mismas, y por los grandes dones y talentos que Dios le ha conferido.






Lista de Referencias
Menecier, E. (2004). Inteligencia emocional en la educación. Recuperado de: http://www.inteligencia-emocional.org/ie_en_la_educacion/comoinfluyenmisemociones.htm
OCDE, (2007). Organización para la cooperación y el desarrollo económico. La comprensión del cerebro. Recuperado de: http://books.google.com.co/books?id=YlVhiZL2ys0C&printsec=frontcover&hl=es&source=gbs_ge_summary_r&cad=0#v=onepage&q&f=false
Real Academia Española, (2001). Diccionario de la lengua Española (22. ª ed.).        Consultado    en: http://www.rae.es/recursos/diccionarios/drae
Sánchez, A. (2009). Cómo influyen las emociones destructivas en el aprendizaje. Educar, portar educativo del estado Argentino. Recuperado de: http://portal.educ.ar/debates/educacionytic/debate/como-influyen-la-emociones-des.php
Thoumi, S. (2003). Técnicas de la motivación infanti., tomo 2, pág. 29, ediciones Gamma,
       Colombia.
White, E. (2009).  La Educación. Recuperado de: http://www.youblisher.com/p/405364-La-Educacion-             Elena-G-de-White/

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